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Unión Ciudadana (UC) se manifiesta a favor del cambio de nombre de todas las calles que con su nomenclatura enaltecen y exaltan la dictadura franquista. Exigimos el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica, pero al mismo tiempo manifestamos nuestro más absoluto rechazo ante quienes ahora usan esta Ley a su antojo, instrumentándola como coartada. Entendemos por ello que es un insulto a la inteligencia de los ciudadanos de Santa Cruz que a instancias del grupo de gobierno se haya aceptado unánimemente en pleno que el cambio de nombres se condicione al desarrollo reglamentario de la Ley de Memoria Histórica. Parece una broma de mal gusto que quienes han ostentado el poder municipal durante casi tres décadas se hayan negado sistemáticamente al cambio de nombres franquistas, a excepción de la calle 18 de Julio. Desde la muerte del dictador hace casi 33 años el cambio de nombres en las calles que recuerdan a la criminal dictadura y al dictador se ha venido produciendo con total normalidad. El caso de Santa Cruz de Tenerife es una de las excepciones en el conjunto de España, sorprendiendo a propios y extraños que, por ejemplo, la principal vía que recorre la ciudad, de un extremo a otro, lleve todavía el nombre del general Franco.
Es una burla a la ciudadanía que quienes han podido durante treinta años proceder al cambio de nombre de calles se escuden ahora en una Ley que les obliga. Si lo que no han hecho de manera voluntaria lo van a hacer por “imperativo legal”, queda claro que el grupo de gobierno no hubiera procedido si la Ley de Memoria no se hubiera aprobado. Nos hallamos ante la vileza argumental de los hipotéticos trastornos del cambio de nombres, olvidando que todas estas vías mutaron su antigua denominación por la fuerza de una dictadura que se impuso frente a un gobierno elegido democráticamente. Pero la burla es aún mayor cuando se pretende condicionar el cumplimiento insoslayable de la Ley al desarrollo reglamentario por parte del Gobierno de España. Sin embargo, de la lectura del texto legal se deduce claramente que no es preciso tal desarrollo reglamentario para proceder de inmediato al cambio. Si la actitud de CC-PP, en su línea habitual, es aborrecible, otro tanto hay que decir de los grupos de oposición, que allanándose a la propuesta del grupo de gobierno, han caído en su trampa. Especialmente criticable es la actitud de grupo socialista, que habiendo tenido la iniciativa ha aceptado lo inaceptable, demorar durante seis meses el cambio, condicionando el mismo al desarrollo reglamentario. UC, finalmente, se manifiesta por el cambio inmediato de todas aquellas calles que recuerdan (y por tanto enaltecen y exaltan) la dictadura franquista, sin perjuicio de que sea una comisión municipal la que determine la recuperación de las antiguas nomenclaturas o de otras nuevas. Rechazamos de plano que la espera de más de treinta años deba demorarse seis meses o más. Santa Cruz de Tenerife no puede, por un día más, continuar homenajeando a un régimen que se asentó sobre el asalto por las armas contra un sistema constitucional y democrático. |