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Queridos alumnos: Otra convocatoria electoral, el 9 de marzo, nos vuelve a presentar la aparente dicotomía entre votar izquierda (PSOE) o votar derecha (PP) como únicas posibilidades reales…¡y punto!. Según afirman, no hay más. Pero no, queridos alumnos, no es ésa la cuestión. No. Las personas que nos sentimos de izquierdas debemos de ir más allá y hacer una reflexión importante: ¿qué es lo que define ser de izquierdas en nuestros días?.
La izquierda tiene como primera característica la de ser una fuerza social que plantea un cambio real de estructuras. No es posible ser de izquierdas sin plantear la lucha contra el sistema de explotación. Carlos Marx decía que “para conocer a un hombre no hay que tener en cuenta lo que dice sino lo que hace”. ¡qué gran verdad!. Y esto viene a cuento como respuesta a quienes entienden que opciones políticas como Unión Ciudadana (a la que este viejo profesor vuelve a manifestar públicamente su apoyo), no tienen rqazón de ser, estar o existir. Lo que no queremos es que la alternativa en el poder se limite, simplemente, al cambio de un grupo de gestión por otro, y que las políticas fundamentales sean de diferencia inapreciable y poco más que puntuales. La conocida frase del Quijote que reza: “si los perros ladran es señal de que avanzamos” tiene un enorme sentido en esta cuestión. Nunca, en ninguna parte del mundo, a la izquierda se le ocurrió decirle a la derecha cómo debe organizarse y actuar. La derecha, por el contrario, lo hace. Y lo hace porque considera que hay una “izquierda tolerable y domesticada” y otra que no lo es. Porque esta izquierda le sirve para presentar una democracia idealizada en donde “hasta los rojos pueden participar y gobernar”. Lo dicen por esa es la izquierda que no les causa temor y a la que permiten algo de verbo y postura izquierdista. Porque esa izquierda hace tiempo que cambió de orilla. Sus propuestas no dejan de ser meros ajustes a la dominación de los más poderosos, de los más ricos. Es la izquierda que se conforma con dar rostro humano al neoliberalismo. Y es, en consecuencia, la izquierda a la que el gran capital ve con ojos complacidos y hasta paternales. Por todo ello no avanzamos, porque no ladran. Y no ladran porque esa izquierda no les causa molestias. La izquierda no está hecha para generar conformismo con este sistema, sino para encontrar formas de regenerarlo y transformarlo de verdad. El programa de la izquierda debe decir a todos que su aplicación significa un cambio auténtico. La izquierda si quiere ser una alternativa clara y real debe diferenciarse, poner límites con los que se dicen de izquierdas pero caminan hacia otro lado para…”ser sensatos”. Y es que, y demostrado está, los que fueron de izquierda pueden convertirse en conservadores en el momento de sostener el orden establecido contra cualquier alteración que lo ponga en duda. Por eso, queridos alumnos, el “ser de izquierdas” se obtiene en base a actos de vida, de un historial personal que lo confirme, de una entrega a la causa colectiva más allá de intereses estrictamente individuales y personales. Por todo ello el compromiso es no conformarse con la actual correlación de fuerzas. Y partidos como Unión Ciudadana no están para generar conformismo, sino para buscar, encontrar y presentar la alternativa de instaurar la utopía. ¡Sí, la utopía!... La utopía realizable y necesaria basada en la historia, en la ciencia y en la razón, construidas con el trabajo y la reflexión colectivas. Cuando oigo hablar e insistir en eso del “voto útil” recuerdo una anécdota. Sí cuando escucho lo de “… sí, sí, lo veo claro pero…¡es que no quiero desperdiciar mi voto y favorecer a la derecha!. Entonces, como digo, me viene a la memoria una anécdota que viví hace mucho, mucho tiempo…cuando los animales podían hablar. Les cuento que estando un día de paseo y reflexión por el campo, de pronto, el bosque ardió en llamas. Los animales comenzaron a correr despavoridos para salvar su pellejo. Y yo con ellos, claro. Sin embargo, pude observar como un diminuto colibrí recogía una y otra vez agua del río para verterla sobre el fuego. Entonces me acerqué y le dije: ¿es que acaso creés que con ese pico pequeño vas a apagar el incendio?. Y él me contestó: “Yo sé que no puedo pararlo solo. Lo sé, pero estoy haciendo mi parte”. Unión Ciudadana, “Unidos por Canarias” está haciendo su parte y sólo falta que nosotros, queridos alumnos, hagamos también la nuestra”. (*) Protomártir del paracientifismo moderno, Lord protector de la Casa de Windsor de Inglaterra y último librepensador. |