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La izquierda tampoco ha luchado contra la crisis ecológica, y que va a suponer una grave crisis económica; ni ha sabido “ver” la fuerte afección psicológica que ejerce además sobre nosotros la destrucción de la naturaleza alrededor nuestro, ni los problemas graves de salud como consecuencia de un medio ambiente contaminado.
6. Nos nutrimos de varias corrientes de pensamiento; no creemos que exista una verdad absoluta, ni teoría perfecta sobre la práctica política y económica. Cada lugar, cada situación, cada pueblo debe buscar su propio camino, guiándose por la experiencia, el debate, las necesidades y siempre buscando el método progresivo, no traumático en su aplicación y mucho menos dictatorial. Creemos firmemente en la democracia participativa, y sólo desde ésta podremos llevar a cabo la transformación de la sociedad y de su modelo económico y político. Únicamente desde la responsabilidad compartida de un pueblo informado, conocedor de la situación, de las ventajas e inconvenientes de la aplicación de cualquier nueva actividad, producto o tecnología, podemos diseñar un futuro cierto. Las decisiones han de tomarse verdaderamente en conjunto, sin manipulaciones ni estrategias de opinión. Hay que ejercer una política de absoluta transparencia, donde no haya secuestro de la información, donde los debates del pueblo sean verdaderos, sin trampas y sin acuerdos tomados de antemano.
7. Creemos en la necesidad compartida y deseada de un cambio profundo en nuestros valores. Ya es hora de dar un vuelco a nuestras limitaciones sociales y a nuestras creencias, enraizadas en el subconsciente a base del bombardeo psicológico que recibimos a través de la publicidad y de los mensajes políticos manipulados. Debemos dejar de pensar que la satisfacción personal está en “poseer cada vez más cosas materiales, o en poseer más poder o más fama”. Hay que darle valor al “tiempo libre”, al ocio, a la comunicación entre las personas y a conocernos mejor a nosotros mismos. No vivir en una carrera contra el tiempo, sin poder reflexionar, sentir, ni disfrutar. Debemos producir de otra manera, consumir de forma racional y vivir mejor. Tenemos que reajustar muchas actividades y conceptos para sacarlos del contexto económico productivista. Lo que nos interesa es la producción en función de nuestras necesidades, no en función de unas reglas económicas desequilibradas. Hay muchas actividades que podemos desarrollar y que conforman nuevos campos de trabajo. El pleno empleo debería ser un derecho de nuestra sociedad, como lo es la educación o la sanidad. Todos podemos trabajar, y todos debemos trabajar. La cuestión de conseguirlo sólo depende de superar nuestro afán de consumismo voraz en cosas innecesarias, y en no consentir la concentración de la riqueza en pocas manos. No se trata de una involución, ni de renunciar a bienes materiales que han mejorado nuestro bienestar, sino de saber cuáles son útiles y cuáles no, cuáles son superfluos y cuáles necesarios. Debemos saber elegir también los “bienes” que pueden ser de uso colectivo. Hay que luchar por un mayor desarrollo en las necesidades básicas de todo el mundo, mejorar la sanidad y la educación, fomentando otros valores como la solidaridad, la convivencia, la generosidad, el amor, la comunicación y el respeto. Innovar tecnológicamente para vivir bien, pero cuidando de nuestra naturaleza, armonizando nuestro bienestar con el de todos los seres vivos que nos acompañan y que formamos parte de lo mismo. En definitiva, conseguir que la cultura, en su más profundo sentido, sea el eje de la vida cotidiana de todos los ciudadanos. 8. Somos de esta tierra, la amamos y la respetamos. No queremos destruir nuestro territorio y nuestro medio ambiente por un afán de lucro personal y partidista. También somos ciudadanos del mundo, y como tales nos sentimos solidarios con otras culturas, otros pueblos y otras razas. Estamos cansados de ver la demagogia, la retórica de las palabras, el “populismo” y el “pseudonacionalismo” utilizado por ciertos grupos políticos asentados desde hace tiempo en Canarias. Lo que necesita ahora este pueblo es que le devuelvan su capacidad de decisión real sobre los temas que le afectan, y para ello necesita información, educación y conocimiento.
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